Del W460 al W463: las generaciones del Clase G clásico
El Clase G nace en 1979 de una colaboración entre Mercedes-Benz y Steyr-Daimler-Puch, que lo monta en Graz, Austria; en algunos países se vende con el nombre de Puch G. El principio ya no cambiará: un chasis de largueros independiente, dos ejes rígidos, una carrocería de paneles planos y puertas con bisagras a la vista.
El W463 sigue en producción hasta 2018, cuando lo sustituye un Clase G completamente renovado bajo la misma silueta. Esta página trata de las generaciones anteriores:
- W460, desde 1979: la primera serie, de batalla corta o larga, abierto, familiar o furgón, con motores de gasolina y diésel de cuatro, cinco o seis cilindros; la tracción total se conecta a demanda;
- W461: la versión profesional, más austera, destinada a ejércitos, administraciones y usos de trabajo;
- W463, desde 1990: el Clase G de lujo, con tracción total permanente y tres bloqueos de diferencial, un habitáculo más rico con madera, piel y más equipamiento;
- los W463 más potentes: G 500 con motor V8, G 55 AMG, atmosférico y después con compresor, y G 63 AMG con V8 biturbo.
¿Cuáles son los puntos débiles de un Mercedes G clásico?
Pensado como una herramienta, el Clase G envejece bien cuando se ha cuidado. Los puntos que aparecen en la revisión son conocidos, pero su gravedad varía mucho de un coche a otro:
- el óxido, que se busca con el coche elevado y limpio: bajos de las puertas, suelos, marco del parabrisas y chasis, sobre todo los travesaños y los rincones donde se acumula el barro;
- los bloqueos de diferencial y sus mandos, que deben acoplarse y soltarse con limpieza;
- ejes, rótulas, silentblocks y dirección, castigados por el peso y los terrenos difíciles;
- las fugas de aceite del motor, la caja de cambios, la caja reductora y los puentes;
- en los W463, la electricidad y el equipamiento de confort, más abundantes; en los AMG, frenos y refrigeración, puestos a prueba por la potencia;
- las juntas de puertas, cristales y techo, de las que depende la estanqueidad de una carrocería tan vertical.
Restauración y restomod de un Mercedes Clase G clásico
La restauración de un Clase G puede llegar a separar carrocería y chasis: es la ventaja de la construcción con chasis de largueros. El chasis desnudo se revisa, se repara y se protege; la carrocería sigue su propio camino por chapa y pintura; ejes, frenos y transmisión se reacondicionan antes del montaje. Cada etapa tiene su presupuesto detallado partida por partida, elaborado tras examinar el coche.
Muchos propietarios quieren además un G clásico más personal: es el restomod. El taller lo plantea como una preparación a medida en el espíritu del coche, que conserva la silueta, las bisagras a la vista y el carácter original, y retoma la tapicería, los colores, las llantas o los detalles del habitáculo. La restauración de un Mercedes clásico describe el método general del taller.
Mantenimiento y mecánica: tanto todoterreno como coche de lujo
El mantenimiento de un Clase G sigue el programa del fabricante, pero abarca órganos que una berlina no tiene: caja reductora, puentes delantero y trasero, bloqueos de diferencial, árboles de transmisión y sus puntos de engrase. Un G que ha rodado por la playa, la nieve o las pistas necesita además una limpieza y una inspección cuidadosas de los bajos.
En el W463, los tres bloqueos, central, trasero y luego delantero, se conectan en ese orden desde el salpicadero; su funcionamiento se comprueba en cada revisión. Los motores van del cuatro cilindros diésel al V8 sobrealimentado: el diagnóstico empieza con la herramienta electrónica en los W463 más recientes, y con mediciones y una prueba en carretera en los W460. El mantenimiento de un Mercedes, clásico o AMG tiene su propia página.
Tapicería de un Clase G: piel, volante y habitáculo
El habitáculo de un Clase G se presta a una tapicería completa: asientos, banqueta trasera, paneles de puerta, consola, techo interior, alfombrilla del maletero y volante. En un W460, los materiales resistentes de espíritu utilitario siguen siendo coherentes; en un W463, la piel y las costuras en contraste subrayan su vocación de lujo.
Un ejemplo realizado en el taller: el habitáculo y el volante de un Clase G rehechos en piel naranja. La tapicería Mercedes se realiza íntegramente en el taller; el mismo taller ha vestido un Land Rover Defender con piel coñac y teca, otro todoterreno convertido en pieza de colección.
Qué hace el taller por un Clase G
Instalado en Mougins, en la Costa Azul, desde 2017, el taller independiente Original Classic & Luxury Cars examina, mantiene y restaura los Clase G clásicos, del W460 a los últimos W463. Un solo equipo sigue el coche; las piezas son originales, de calidad equivalente o reacondicionadas, con su procedencia indicada, y no se hace nada sin su acuerdo. El trato es directo, en francés, inglés, ruso o árabe.
Una primera opinión puede darse a distancia: envíe fotos y vídeos del chasis, los bajos de las puertas y el habitáculo para un presupuesto. El transporte hasta el taller se organiza a petición, desde España o el resto de Europa.
